miércoles, 25 de diciembre de 2013

PRUEBA PISA Y OTROS DESAPROBADOS EN EL PERU

A propósito de los  malos resultados obtenidos por el Perú en la  ya famosa prueba PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes) es lamentable decirlo, pero las declaraciones a medios periodísticos por parte de dos profesionales vinculados precisamente a la educación peruana al más alto nivel nos pintan de cuerpo entero el por qué de nuestra lamentable situación:
-         La primera declaración formulada por el Ministro de  Educación, don Jaime Saavedra, completamente confundida y desubicada, pues al analizar la problemática educativa a partir de la prueba PISA, no tuvo mejor recurso o propuesta que la de establecer una carga horaria escolar  de CINCO  horas semanales para Educación Física, como las tuvo él-según refiere el ministro- “cuando era chico” ; es decir cinco horas por la experiencia del ministro cuando era alumno, ni más ni menos .  Entonces por deducción, Matemática debería contar por lo menos con 20 horas semanales, igual número para Comunicación y así hasta el infinito. Reducir el problema a número de horas y partiendo de la Educación Física  y de la experiencia personal del ministro no nos parece un enfoque verdaderamente científico, pedagógico y sociológico al respecto.
-         La segunda declaración corresponde nada menos que a la Presidente del Foro Educativo, doña Teresa Tovar, quien tratando de criticar los contenidos de nuestra sistema educativo, también poniendo su experiencia personal en primer plano, pero esta vez en negativo, afirmó que a ella “no le ha servido para nada saber la raíz cuadrada”, con lo cual deslizaba la inutilidad según su criterio de considerar este contenido matemático en la educación peruana (sic).
 Todo esto nos viene a ratificar el por qué de la crítica situación en que se encuentra la educación nacional. Es más haciendo un acopio de factores podríamos considerar entre otros  los siguientes:
-          Autoridades, improvisadas  y sin ideas claras al respecto, como se deduce de líneas arriba, que divisan un matorral, pero no el bosque y que no distinguen lo sustantivo de lo adjetivo.  
-         El Congreso de la República por su ineficiencia en formular leyes adecuadas a los requerimientos del Perú actual, más allá de disposiciones contradictorias y de oportunismo político.
-         El no cumplirse con destinar el 6% del PBI para la Educación Nacional, conforme lo planteó hace muchos años el Acuerdo nacional.
-         La excesiva inestabilidad de criterios y disposiciones técnico-pedagógicos nacidos en el buró y de acuerdo con el vaivén político,  sujetos a cambios anuales, incomprendidos, anodinos, intrascendentes y mal trasmitidos, haciendo uso y abuso de la verticalidad.
-         Un magisterio desarmado de los modernos recursos didácticos que la tecnología brinda a las sociedades que invierten en educación, desmoralizado por el trato dado por los últimos gobiernos, que pretendieron hacerlo cargar con los males de nuestra realidad educativa y que pretenden mantenerlo en la indigencia y sumirlo en la desprofesionalización.
-          A este paso, pasarán veinte años más  y con una inversión en educación que no llega  ni al 3% del PBI en nuestro país, compararnos con sociedades de mayor desarrollo e inversión educativa seguirá resultando una experiencia lindante en lo masoquista.

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