Es verdaderamente decepcionante lo que viene ocurriendo en el Perú con respecto a la denominada “Lucha contra la Corrupción”, la cual a diario le asestan tremendos golpes, que cada vez la hacen más insignificante e inoperante.
Los grandes personajes que tienen acusaciones y procesos en el Congreso, haciendo valer sus influencias con el poder, aducen prescripciones, violaciones al “debido proceso” y mil pretextos más para escapar a lo que la opinión pública espera, es decir que claramente se investigue y se sancione los tremendos y vergonzosos casos de corrupción que cubre a estos personajes de nuestra política.
Para ellos la justicia anda con pies de plomo y sin venda en los ojos, además de la incompetencia del Congreso para enfrentar estos casos que comprometen a dos ex –presidentes, uno de los cuales es ducho en eludir a la justicia amparándose en la prescripción de las acusaciones.
No es casualidad tampoco que el proyecto de “muerte civil” para los corruptos se encuentre durmiendo el sueño de los justos en el Congreso. Al fin y al cabo la corrupción en el Perú parece que pesa más y tiene más influencia en los sectores de la política peruana partidaria que toda la ciudadanía junta y algunos pocos políticos que libran una lucha desigual contra ella.


