Esto a propósito de la nueva disposición dada por el gobierno peruano, con respecto al Servicio Militar No Obligatorio, que pasa a ser ahora obligatorio en los hechos. Si bien es cierto que los jóvenes peruanos no se enrolan voluntariamente en el volumen que requiere la Fuerza Armada y en particular el Ejército, esto como sabemos se debe a muchos factores, como:
- Malos tratos a los jóvenes que prestan el servicio. La prensa ha denunciado innumerables de estos casos, que sería ocioso enumerar.
- Falta de incentivos a los jóvenes que prestan el servicio, como estipendio económico decoroso, estudios técnicos adecuados, becas de estudio, alicientes laborales, etc.
Pero frente a todo esto, al establecer el gobierno el sorteo obligatorio, cuando no se haya logrado el número requerido por la Fuerza Armada, se dan dos grandes injusticias, una: exceptuar del servicio en caso de estudios, sólo a los universitarios, dejando una gran masa estudiantil de los centros técnicos a merced de este servicio militar voluntario encubierto y dos: al disponer que los jóvenes que no respondan al llamamiento, pueden librarse de éste pagando una multa de MIL OCHOCIENTOS NUEVOS SOLES,
con lo cual regresamos nuevamente a las etapas en donde solamente servían los hijos de campesinos y obreros, es decir los más necesitados y vulnerables.
Esto constituye no solo una injusticia para la mayor parte de los jóvenes peruanos, sino va contra el espíritu mismo de la Ley del Servicio Militar Voluntario, además de abrir preocupantes interrogantes: ¿Quiénes y en qué condiciones harán los sorteos?, ¿A dónde irán los pagos por las multas?... En un sector en donde históricamente no se ha caracterizado por la pulcritud en recaudación ,administración y adquisiciones, esto aumenta nuestra suspicacia.